de cuando no todo tiene que estar tan inventado


11· el ciclo del chequeo
noviembre 2, 2009, 00:19
Filed under: jefes, productores, television

El ciclo de la boludez

 

Por algún místico motivo en la tele nada puede fallar. El concepto de perfección que se maneja dice (aunque no está escrito en ningun lado) que:

 las cosas en televisión pueden ser excelentes, muy buenas, buenas, regulares, malas, malísimas, bochornosas, patéticas, avergonzantes y hasta vomitivas, pero que siempre pase lo que pase, todo tiene que salir tal cual estaba planeado.
Igual en la tele, sea cuál sea el resultado final,  nunca nada sale como fue planeado.

Mi jefe, toda una eminencia en cuestionar cualquier camino que uno haga para obtener un resultado salvo el que él mismo seguiría, aulló violentamente una vez una serie de honomatopellas que traducidas al castellano significan más o menos:  

“chequear, chequear, chequear!!! eso tenés que hacer!!!”

Ahí está.
Ese amigos, es el mismísimo sentido de la vida: C H E Q U E A R.
Los productores existimos casi unicamente para eso. Existimos para chequear y para poner horarios.
No somos otra cosa que quienes con más o menos delicadeza pondremos en tela de juicio el trabajo y la buena predisposición ajena.

Para chequear, los productores hacemos preguntas como:

¿Tenés todo? que es la forma sutil de encarar el siguiente cuestionamiento:
“Estás yendo a grabar una nota, ¿¿llevás camara??. Y suponiendo que pretendas que se escuche lo que el entrevistado diga ¿¿llevás micrófono?? Y para que ese mágico momento que estás yendo a registrar quede guardado y sea factible su reproducción ¿¿llevás tape??. Y… ya que la humanidad no inventó aún la teletrasportación, ¿¿procuraste una movilidad??” El ¿tenes todo? es la forma sutil e irritante de cuestionar el trabajo ajeno para quedarnos nosotros con la tranquilidad efímera (dura lo que dura un “si”, de hecho muchas veces lo preguntamos dos veces para que la tranquilidad dure más!) de que aparentemente aquel al que le fue encomendada la tarea tiene el mínimo de coeficiente intelectual necesario para emprenderla.
En otros términos, es tratar de boludo en dos palabras al que tenemos enfrente.

Es que si por nosotros fuera, le preguntaríamos al camarógrafo si conoce el funcionamiento de esa ley que dice: si apretás el boton que tiene un circulito rojo, graba. Sobre todo después de habernos enterado que ese momento tan hermosamente televisivo que acaba de suceder no podrá emitirse a toda la población ya que el señor no estaba grabando. El que se quema con leche…

Con tal de chequear somos capaces de todo. Podemos estar hablando con alguien que tiene algo que nos sirve y se lo estamos pidiendo y nunca nos conformaremos con la primer respuesta positiva. En cuanto esa persona nos diga “si, no hay problema“, nosotros chequearemos con un “¿cuento con eso entonces?” al que seguramente nos vuelvan a responder “si si, no hay problema”.
Ya sabemos que nos van a contestar que sí otra vez, pero lo preguntamos por reflejo.
Y encima,  por si acaso, para que no quede lugar a dudas, culminaremos esa conversación con un “buenisimo, igual te voy a volver a llamar si no te molesta antes de irlo a buscar”.
O sea, encima que esa persona nos está salvando la vida prestandonos eso que tanto necesitamos, no cobrándonos por el préstamo, nosotros vamos a quemarle la cabeza para ver cuán resistente es su buena voluntad.

El Chequeo es un fenómeno cíclico. Si yo chequeo, es porque a su vez alguien me está chequeando a mi y a su vez alguien lo está chequeando a él. Y si yo chequeo, es precisamente porque ese alguien que me chequea a mi puede ponerse muy virulento si algo sale mal y encima una vez me explicó a los gritos que mi trabajo es “chequear, chequear chequear!!!” con múltiples signos de admiración.

Ahora bien, si chequear es tratar de boludo al otro y a mi me chequean todo el tiempo… ¿me están queriendo decir algo???

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