de cuando no todo tiene que estar tan inventado


15· familia
noviembre 22, 2009, 22:22
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la historia de mi hermano

Este texto lo escribió mi hermano menor apenas un año después de que tuvieramos el placer de conocerlo.
A veces no hacen falta tantas metáforas ni tanto palabrerio para decir lo que uno quiere decir. Sobre todo, cuando  uno tiene tantas ganas de decir algo. Más que nunca, cuando habla el corazón de uno.

Ahi va:

 PRIMERA PARTE DE MI VIDA

 Cuando era niño, un bebe de poco más de un año, mis padres murieron, -no se cómo-, pero cuando ellos se fueron me llevaron a la casa de mi tía que desde entonces fue mi hogar.

 Cuando terminábamos de dormir, mi tía y tío nos levantaban y nos hacían trabajar, limpiar la casa y otras cosas, hasta que un día agarré una olla llena de agua caliente que se me cayó en los pies; me quemé y mi tía solo me decía ¡andá a mojarte!

 No se preocupaba de nada.

 Luego a la noche todos los chicos o primos (yo no sabia qué eran) íbamos a pedir comida; yo corría y corría para buscar algo de comer.

 Así, encontré una casa donde celebraban una fiesta y me metí allí; me dieron de comer. Yo pedía, y  al final salí con una bolsa llena de comida para mis tíos y me encontré con un amigo (o primo) que me pidió lo que tenía. Yo me fui sin dársela y no dije nada y llegué a casa de mis tíos que me preguntaron qué tenía en la bolsa. Mi tía me pegó una cachetada porque no le quería dar la bolsa y me puso en penitencia. Yo todos los días sufría de hambre y dolor; nadie se preocupaba por mí hasta que unos ángeles vinieron:

 Al día siguiente unos señores del juzgado me llevaron a un hogar de niños; ese fue mi siguiente hogar, por lo menos eso creía.

 Me recibieron muy bien, conocí nuevos amigos y uno muy especial llamado Leonardo que era el único con el que me llevaba bien, pero él era grande y yo un enano. Él ya tenía una vida allí. Igual yo lo seguía y juramos con sangre contarnos nuestros secretos más valiosos y nunca decirlo a nadie; bueno, así son los secretos.

 Un día llegó gente al hogar para ver a los chicos y decidir si adoptaban a alguien. Yo era re-tímido, me escondía pero igual me vieron.

 Yo no sabia que podía pasar y dije: sí, quiero ir con ellos porque estaba desesperado por encontrar a una familia.

 Llegué, conocí la casa y todo estaba bien.

 Un día les pregunté si les podía decir padre y madre, pero cada vez que lo decía era como una llave para escaparme de allí, porque no me trataban bien.

 Así, un día me escapé; corrí y corrí como nunca hasta la ruta y me detuve porque estaba cansado y perdido cuando llegó un señor que me llevó a mi casa. No dije nada del cansancio. Llegó Roberto, el hombre de la casa que me miraba como un diablo y me encerró en la pieza todo oscura hasta que me cansé y me  empecé a escapar cada dos por tres. Unos días luego vino la asistente social del juzgado y me preguntó ¿estas bien acá?  ¿te sentís bien? y Roberto me dijo: decile ¡SI!

Me obligó. Si no lo decía, me pegaba.

 Unos días después le dije la verdad a la asistente social. Roberto y Juana lloraron. Yo también, pero era lo mejor irme de ahí.

 Otra vez volví al Hogar y la misma historia. Otra vez otra familia me adoptó; era mejor así, hasta que yo hice algo sin querer: armé una gomera y empecé a pegarle a las gallinas; yo me reía, no se por qué y ellos me dijeron así no va y otra vez volví al Hogar de niños.

 La misma Historia. Pase allí no se cuántos días hasta que vinieron una señora y un señor con boina y a mi me dijeron querés ser nuestro hijo yo les dije que si y ese día llovía y ese mismo día me fui del hogar y de ese infierno.

 SEGUNDA PARTE DE NUESTRA HISTORIA Y FINAL AMOROSO

 Llegue a Buenos Aires y conocí mi casa. Llegué, entré y vi un cartel que decía ¡BIENVENIDO DANIEL A CASA! Sonreí y entré a mi pieza.

 Encontré regalos de parte de mis hermanos, no lo podia creer.
BUENO, DORMÍ TRANQUILO EN MI CAMA Y EMPEZÓ MI VIDA DESDE CERO.

 DESDE ALLÍ MI VIDA EMPEZÓ DE NUEVO.
YO ERA NUEVO. TODO, FUI A LA ESCUELA, CONOCÍ A MIS HERMANOS Y DE A POCO ME PUDE ADAPTAR PERO LO LOGRÉ.
CONOCÍ A MIS ABUELAS, TÌOS, TÍAS, PRIMOS A TODOS QUE DESDE AHORA SON MI FAMILIA.

 Pero en realidad yo muy bien en las fiestas no la pasaba porque me venían recuerdos de lo que me pasó desde niño.

 Igual me olvidaba de todo, hasta que un día me cansé de estar solito (porque mis hermanos son grandes y viven solos en sus casas) y les dije a papá y mamá si podíamos adoptar a otro chico

 DUDAMOS UN POCO Y ADOPTAMOS A LEONARDO, MI AMIGO DEL ALMA

 LO BUENO DE ESTO ES QUE DESDE QUE ESE CHICO DOLORIDO Y ABANDONADO FUE ENCONTRADO  Y VALORIZADO AHORA VIVE FELIZ Y CONTENTO.

 MORALEJA: NUNCA OLVIDAR QUE UN ANGEL SIEMPRE LOS CUIDARA Y LOS AYUDARA; CUANDO SE HAYAN CAIDO EL LOS LEVANTARA.

                                                                     FIN.

Groso mi viejo!

 

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1 comentario so far
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Menos mal que soy muy macho, sino esto me hubiera hecho lagrimear!

Comentario por Chicho




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